Temporada de pulgas y garrapatas: cómo proteger a tu perro
Con el calor llegan las pulgas y garrapatas, y en Argentina la temporada de mayor riesgo va aproximadamente de octubre a abril — coincide justo con la primavera y el verano, cuando las temperaturas más altas aceleran el ciclo de vida de estos parásitos. Acá te contamos qué mirar, cómo prevenir, y qué hacer si encontrás una.
Por qué son más que una molestia
Más allá de la picazón, pulgas y garrapatas pueden transmitir enfermedades serias:
- Las garrapatas pueden contagiar erlichiosis y anaplasmosis, enfermedades que afectan la sangre y pueden ser graves si no se tratan a tiempo.
- Las pulgas transmiten la tenia (lombriz solitaria) y pueden causar dermatitis alérgica en perros sensibles — algunos perros reaccionan mal a una sola picadura.
Cuanto antes actúes, mejor: la prevención es mucho más simple (y barata) que tratar una enfermedad ya instalada.
Cómo revisar a tu perro
Después de cada paseo por pasto alto, parques o zonas con vegetación, pasá la mano por todo el cuerpo, prestando especial atención a:
- Orejas (por dentro y en los pliegues)
- Entre los dedos de las patas
- Axilas e ingle
- Cuello y collar
- Base de la cola
Las garrapatas se sienten como un bultito duro que antes no estaba ahí — no siempre se ven a simple vista si el pelo es denso.
Si encontrás una garrapata
- Usá una pinza de punta fina (no los dedos) y agarrala lo más cerca posible de la piel del perro.
- Tirá firme y parejo, sin girar ni apretar el cuerpo de la garrapata — apretarla puede hacer que libere más saliva infectada.
- Desinfectá la zona con alcohol o clorhexidina.
- Guardá la garrapata en un frasco cerrado (por si el veterinario necesita identificarla) y observá a tu perro los días siguientes por si aparece fiebre, decaimiento o falta de apetito.
Si no te sentís seguro haciéndolo vos, lo más simple es llevarlo directo al veterinario.
Prevención: lo que realmente funciona
La prevención combina dos frentes:
Antiparasitarios regulares. Pipetas mensuales, collares de larga duración o comprimidos orales — hay opciones para todos los gustos y presupuestos. Lo importante es la constancia: un antiparasitario aplicado una vez en octubre no te protege en febrero.
Cuidado del ambiente. Cortar el pasto alto del patio, evitar que tu perro entre en zonas de pasto crecido sin protección, y lavar regularmente su cama y mantas también ayuda a cortar el ciclo.
Qué tener en casa
- Pipeta antipulgas y garrapatas mensual: la protección más común, se aplica en la piel entre los omóplatos.
- Collar antiparasitario de larga duración: cubre varios meses, buena opción si te cuesta acordarte de la aplicación mensual.
- Comprimido oral antiparasitario: alternativa para perros a los que no les gusta que les toquen el cuello, o que se bañan muy seguido (lo cual puede debilitar el efecto de la pipeta).
- Pinza para garrapatas: mucho más segura que sacarla con los dedos, vale la pena tenerla a mano en casa.
- Shampoo antipulgas: complemento, no reemplazo del antiparasitario — útil en un baño puntual, pero su efecto dura poco.
Consultá con tu veterinario cuál combinación conviene para tu perro según su edad, peso y estilo de vida.
¿Qué raza necesita más cuidado?
Las razas de pelo largo o denso (como el Golden Retriever, el Collie o el Boyero de Berna) esconden mejor a las garrapatas entre el pelaje, así que conviene revisarlas con más frecuencia y detenimiento que a una raza de pelo corto.
